LA TERAPIA SISTÉMICA
Generalmente los problemas que suceden en las familias son el resultado de la disfunción en la interrelación del sistema; sin embargo, cuando los conflictos no son superados, se agudizan y afectan a todos los miembros, frente a esta situación por lo menos un miembro de la familia presenta un problema que se define como síntoma, desde el enfoque sistémico, estos conflictos no
se consideran una “enfermedad” individual, sino la consecuencia, o el síntoma, de una “enfermedad” familiar, es una forma de decir lo que las palabras no alcanzan a decir, o lo que los oídos de los demás no quieren escuchar. Hablar de terapia sistémica familiar implica inevitablemente mencionar el cambio, no es posible aliviar el sufrimiento sin que exista el compromiso de cambio en todos los componentes de la estructura familiar con sus respectivos holones (pareja, filial, fraternal). El psicoterapeuta sistémico observa cuales son las implicaciones familiares que originaron la crisis, para ayudar al miembro afectado a superar sus dificultades dentro del contexto familiar, utilizando sus propias capacidades autocurativas, que por el estado de ansiedad y sufrimiento no ha logrado redescubrirlas, es como tener la llave de la cerradura, pero el estado de confusión e incertidumbre dificulta encontrar. Uno de los objetivos de la terapia sistémica familiar, es aliviar el sufrimiento considerando al paciente sin aislarlo; sino como un subsistema de un sistema más extenso, debemos tener presente que el problema que afecta a un subsistema afecta a todo el sistema. La experiencia en la práctica clínica diaria desde hace 18 años, nos permite poner en juego la inteligencia terapéutica, sin hacer referencia a la intelectualidad, sino tener la capacidad de utilizar los recursos propios adquiridos en el aprendizaje y el trabajo continuo para conseguir eficacia en la intervención terapéutica.