13/10/2026
Papa León XIV: enfermedad, verdad y esperanza cristiana
Hoy la Iglesia ha recibido una noticia que inevitablemente toca el corazón: el papa León XIV ha sido diagnosticado con un adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón. Durante la intervención realizada este 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma, el examen histológico confirmó el diagnóstico que los médicos sospechaban previamente. Para conseguir una extirpación completa de la lesión, se retiró el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante cirugía videoasistida. La intervención transcurrió sin complicaciones y el Santo Padre despertó normalmente de la anestesia y permanece en recuperación.
Hay, además, un dato que invita a vivir esta noticia con esperanza sin negar la realidad: cuando el propio Papa comunicó públicamente la existencia del nódulo, explicó que había sido descubierto en una fase muy temprana y estaba bien localizado. Esto no significa que debamos anticipar un pronóstico ni confundir esa expresión con una estadificación oncológica definitiva; serán los médicos, con los estudios completos, quienes determinen los pasos siguientes. La fe nunca necesita exagerar una noticia para sostener la esperanza.
Y quizá ahí comienza una enseñanza profundamente cristiana.
Creer no significa no sentir miedo.
La enfermedad nos recuerda, de una manera que a veces resulta dolorosamente concreta, que somos criaturas: nuestro cuerpo tiene límites, se cansa, enferma y necesita ser cuidado. Ni siquiera aquel que ocupa la Cátedra de Pedro está exento de esa fragilidad.
Desde la psicología sabemos que, frente a una noticia como el cáncer, la mente puede precipitarse rápidamente hacia el peor desenlace. Aparecen palabras como ¿y ahora qué?, ¿qué va a pasar?, ¿y si…? La ansiedad intenta adelantarse al futuro buscando una certeza que todavía no existe.
La respuesta cristiana no consiste en negar esos pensamientos ni en repetir que «todo estará bien» como si la fe fuera una garantía contra el sufrimiento. La esperanza cristiana es mucho más seria que el optimismo: es saber que, incluso cuando desconocemos lo que ocurrirá mañana, sabemos en manos de Quién permanece nuestra vida.
Cristo no prometió una existencia sin enfermedad. Prometió algo infinitamente más grande: su presencia en medio de ella.
También hay algo hermoso en la actitud del Santo Padre. Antes de entrar al quirófano no quiso esconder su vulnerabilidad. La compartió con la Iglesia y pidió algo extraordinariamente sencillo:
oración.
El Pastor que tantas veces ora por su pueblo hoy permite que su pueblo ore por él.
Quizá podamos transformar esta noticia en una oportunidad para recordar a tantas personas que hoy también están esperando una biopsia, entrando a un quirófano, comenzando un tratamiento o intentando pronunciar la palabra cáncer sin que les tiemble el alma. Que nuestra oración por el Papa alcance también a ellos, a sus familias, a los médicos, enfermeros y cuidadores.
Porque acompañar cristianamente a quien enferma no es decirle que no tenga miedo. Es poder decirle:
«No tienes que atravesarlo solo. Aquí estamos. Y Dios también está aquí».
🙏 Oración por el papa León XIV, pidiendo la intercesión de San Ignacio de Loyola
Señor Jesús,
Médico de las almas y de los cuerpos,
hoy ponemos ante Ti la vida y la salud
de nuestro Santo Padre, el papa León XIV.
Tú conoces su cuerpo,
conoces su cansancio, sus preocupaciones
y aquello que solamente su corazón
ha podido decirte en estos días.
Gracias por permitir que esta enfermedad
fuera descubierta tempranamente,
por las manos de los médicos que lo han atendido
y por haber acompañado su intervención.
Te pedimos ahora que sostengas su recuperación.
Fortalece sus pulmones, renueva sus fuerzas,
concede sabiduría a quienes deberán decidir
los siguientes pasos de su tratamiento en caso lo requiera
y regálale aquella paz
que no depende de tener todas las respuestas,
sino de saberse enteramente en Tus manos.
San Ignacio de Loyola,
hombre que conociste la enfermedad,
la convalecencia y aquellos momentos
en los que Dios transforma una herida
en el comienzo de una misión nueva,
intercede por nuestro Papa.
Tú que aprendiste a buscar y encontrar a Dios
en todas las cosas,
ayúdalo a encontrarlo también
en el silencio de la habitación del hospital,
en las manos de sus médicos,
en cada respiración recuperada
y en las oraciones de millones de hijos
que hoy rezan por él.
Enséñanos también a nosotros
a no vivir desde el miedo,
sino desde el discernimiento;
a no alimentar rumores,
sino buscar la verdad;
a no convertir el sufrimiento en desesperanza,
sino entregarlo confiados al Señor.
María Santísima, Madre de la Iglesia,
cúbrelo con tu manto.
San José, custodio de la Iglesia,
protégelo.
San Pedro, primer Pastor de la Iglesia,
intercede por tu sucesor.
Y tú, San Ignacio de Loyola,
ruega por el papa León XIV.
Que en la salud y en la enfermedad,
en la fuerza y en la fragilidad,
todo sea para mayor gloria de Dios.
Amén.
— Psico Dayra | Psicología Clínica Católica
Psicología que sana en manos del Alfarero.