09/09/2026
Ya son varios años que mi práctica profesional, mi práctica de vida está sostenida con la meditación y el budismo. En el Zen, he valorado los tres tesoros: el Buda (el potencial de despertar que todos tenemos), el Dharma (el camino, la enseñanza que ordena la experiencia) y la Sangha (la comunidad que sostiene la práctica). Desde el silencio observando mi mente, desde la calma entendiendo el presente y desde el vacío viviendo la nada.
En este Sesshin también volví a los cuatro votos, que para mí funcionan como una brújula más que como un dogma: sostener el compromiso con los demás aunque sean “innumerables”, trabajar el apego y el deseo sin esperar agotarlos del todo, y seguir aprendiendo aunque el conocimiento no tenga límite. No los leo como promesas religiosas, sino como una forma de sostener la práctica —clínica y personal— con humildad.
Qué necesario se hace hoy en día parar un poco, no hacer nada, no esperar nada y conectarse con la aspiración interior. Qué falta hace no vivir en la expectativa y calmarle al ego. Para mí el Zen y un Sesshin es más que un retiro: es un recordatorio de que no existe más que la respiración y el presente.
Foto tomada en el Sesshin de Agosto 2026. Organizado por Fundacion Zen Ryûmon - Puerta del Dragon y con la presencia de la maestra Berta Meneses 🙌🏼🙏