12/08/2026
Un día de altas, pero también de historias que me recuerdan por qué amo lo que hago.
Esta vez tuve dos acompañantes muy especiales: mis hijos, quienes estuvieron conmigo durante esta jornada de consultas y seguimiento postoperatorio.
Entre revisiones, conversaciones y sonrisas, pude compartir con ellos una parte de mi día a día y, al mismo tiempo, acompañar a mis pacientes en un momento muy importante de su proceso.
Para mí, cada alta es mucho más que cerrar una etapa. Es ver la evolución de cada paciente, escuchar cómo se sienten y saber que existe una relación de confianza que va mucho más allá del quirófano.
Porque recibir el alta no significa que nuestro trabajo termina. Al contrario, es el comienzo de una nueva etapa en la que seguimos acompañándolos, guiándolos y estando presentes en cada paso de su proceso.