16/05/2026
A veces pensamos que ser un buen profesional es saber toda la teoría, actualizarse constantemente o memorizar información científica… y sí, todo eso es importante.
Pero dentro de una terapia, hay algo todavía más importante: la conexión que creas con tu paciente.
La forma en la que miras al niño, cómo lo recibes, cómo respetas sus tiempos, cómo entiendes su mundo y cómo haces que se sienta seguro contigo. Porque desde ahí empieza todo aprendizaje.
Muchas veces se le tiene miedo a ciertas patologías, discapacidades o trastornos, entre ellos el autismo. Pero el autismo no es algo que debamos evitar; es un mundo que debemos aprender a comprender. Y somos nosotros quienes debemos adaptarnos a ellos, no ellos a nosotros.
Hoy me siento profundamente agradecida con cada familia que ha confiado en mí, incluso con el pequeño número de pacientes que tengo. Gracias por permitirme acompañar sus procesos y por cada palabra bonita que me dicen cuando sienten que sus hijos son escuchados, comprendidos y queridos.
Y aunque todavía sigo aprendiendo cada día, porque nadie nace sabiendo, hay algo que siempre he tenido claro: ningún niño merece sentirse rechazado o menos importante por ser diferente.
No todo se trata de corregir conductas o seguir protocolos. También se trata de empatía, paciencia, respeto y amor genuino por lo que hacemos.
Nunca entenderé exactamente qué hago para conectar tan rápido con los niños… pero sí sé que cada uno merece ser tratado con cariño, con dignidad y viendo primero sus habilidades, antes que sus dificultades.
Apoyar a otros profesionales también es parte de crecer. Me alegra ver cómo personas que han pasado por mi.Y aunque todavía sigo aprendiendo cada día, porque nadie nace sabiendo, hay algo que siempre he tenido claro: ningún niño merece sentirse rechazado o menos importante por ser diferente.
No todo se trata de corregir conductas o seguir protocolos. También se trata de empatía, paciencia, respeto y amor genuino por lo que hacemos.
Nunca entenderé exactamente qué hago para conectar tan rápido con los niños… pero sí sé que cada uno merece ser tratado con cariño, con dignidad y viendo