Todo empezó hace 5 años, un verano cuando enseñaba fotografía a un grupo en nuestro campo de repente nuestros caballos me rodearon, quedé yo dentro, en el círculo, la verdad no sabía de que se trataba, para mi fue una sensación única, sentí mi corazón expandirse, sentí que estaba sostenida por una gran energía amorosa, fuerte, firme, que recorría todo mi ser, el mejor regalo de ese verano, había
conectado con algo que siempre estuvo rodeando y por alguna razón ese día se manifestó. Luego tuve la oportunidad de tomar un curso de empoderamiento con caballos y el siguiente paso fue mi formación en constelaciones familiares con caballos en Argentina. Desde entonces empecé a trabajar con esta gran herramienta terapéutica, para mi ha sido una bendición acompañar a las personas a sanar y mirar sus problemas acompañados por esta bella manada de caballos.