11/05/2026
Hoy quiero hablarles del verdadero valor que tiene una madre: esa mujer que educa, guía, corrige y reprende cuando es necesario, pero que con su amor hace que la vida sea un poco más fácil.
La maternidad no es solo consentir o dar cariño; va mucho más allá de lo que comúnmente se dice. Una madre educa, corrige, no siempre te da lo que quieres, sino lo que necesitas. Te exige buenas calificaciones, te enseña a hacer las cosas de la casa, te pone horarios y te enseña a ser puntual. Con disciplina y amor, forma personas capaces de enfrentar la vida con responsabilidad y valores.
Detrás de cada buen profesional y de cada buena persona, siempre hay una madre que enseñó principios, que se esforzó con trabajo y dedicación para que sus hijos cumplan sus sueños.
A todas las madres que aman y demuestran con actos: ¡Feliz Día! 🙌
Yo agradezco profundamente que Dios me haya premiado con una mamá que siempre ha estado para mí y mis hermanos, que confía en mí y me impulsa a crecer como mujer. Con su ejemplo me enseñó que la dignidad no se negocia.
Y déjenme decirles algo más: ustedes tienen una psicóloga gracias a que mi madre prefirió, en muchas ocasiones, pagar mi universidad antes que quedarse con ese dinero para cubrir sus propias necesidades. Nunca me voy a cansar de agradecerle, porque gracias a ella yo tengo un buen futuro. Y mami… es verdad: el estudio es mi mejor herencia.
Sé que existen realidades distintas, donde la maternidad se vive desde el dolor o la agresión. Pero en mi caso, me tocó la madre cuya presencia alivia, fortalece y da sentido.