18/05/2026
La hipertensión arterial muchas veces no da síntomas, por eso se la conoce como una enfermedad SILENCIOSA.
Mientras la presión se mantiene elevada, el daño puede avanzar poco a poco en distintos órganos sin que la persona lo note: corazón, riñones, cerebro, ojos y vasos sanguíneos.
Hoy sabemos que la hipertensión no debe verse como una enfermedad aislada.
Forma parte de un problema sistémico y metabólico que suele relacionarse con diabetes, obesidad, resistencia a la insulina, enfermedad renal y riesgo cardiovascular.
Por eso no basta solo con tomarse la presión cada cierto tiempo.
Es importante realizar controles médicos y evaluar integralmente el organismo para detectar a tiempo cualquier alteración y prevenir complicaciones futuras.
Controlar la presión no es solo cuidar un número.
Es proteger todo el cuerpo.
Dra. Karol Vacacela Guerrero
Médica nefróloga e internista.
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