12/11/2025
Hoy las adolescentes no solo se comparan con su entorno cercano.
Se comparan con miles de imágenes, estilos de vida y cuerpos que ven todos los días en línea.
Y aunque sepan que “no todo es real”, el impacto emocional es profundo.
El cerebro adolescente todavía está aprendiendo a construir una identidad estable,
por eso la validación externa pesa tanto.
Cuando eso se repite a diario, su autoestima empieza a depender de lo que el entorno digital refleje.
Ahí es donde muchas comienzan a sentirse “menos”, sin poder explicar por qué.
Y no, no significa que le quites el Internet,
es ayudarlas a desarrollar una mirada crítica y una relación más compasiva con su imagen.
Y si esa comparación ya está generando angustia o ansiedad,
trabajarlo a tiempo puede marcar una diferencia enorme en su bienestar emocional.