17/05/2021
Porque el corazón tiene la capacidad de mirar de manera profunda. Lo comprende todo inmediatamente. No explica, no racionaliza. No se confunde. El corazón observa lo que es, tal como es, sin añadiduras ni recortes. Mira la belleza del mundo en toda su magnificencia. Llega a donde la cabeza no.
Cuando miramos con el corazón, tocamos con el alma toque aquello que vemos y al mismo tiempo, dejamos que aquello, nos toque el alma y nos conmueva. En este sutil intercambio de miradas y toqueteos, no hay espacio para los juicios ni las suposiciones. La mirada del corazón puede traspasar muros, romper corazas, vencer miedos, diluir conflictos, acercar distancias, apagar voces.
*A veces, cuando estoy frente a algo que me disgusta, juego a imaginar que le pongo dos ojos a mi corazón. Increíblemente, la perspectiva y mis emociones, cambian por completo para mejor.
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