19/07/2026
🌿Capítulo 3 | El día que el silencio empezó a asustarme
Al día siguiente de llegar a España, vi un video que mi hija July había compartido en su estado de WhatsApp.
🎥 Sobre las imágenes había escrito:
"Nadie te dice lo difícil que es ver al amor más grande empacar su vida en una maleta de 23 kg y mudarse al otro lado del mundo."
— July
Lloré mucho cuando lo vi.
Hasta ese momento había pensado en todo lo que yo estaba dejando atrás: mi trabajo, mi país, mis hijos, mi vida entera.
Pero al leer sus palabras comprendí algo que no había alcanzado a mirar.
Aquel viaje no había empezado solamente para mí.
July también comenzaba el suyo.
Mientras yo aprendía a vivir en otro país, ella aprendía a vivir sin mí.
Las dos nos estábamos despidiendo de la vida que conocíamos.
Cuando compré el billete para venir a España pensé que lo más difícil sería dejar Ecuador.
Me equivoqué.
Todo se alineó de una manera increíble.
Renuncié a mi trabajo.
Conseguí la visa.
Compré el pasaje.
Me despedí de las personas que amaba.
Y llegué llena de ilusión.
Los primeros meses fueron una carrera constante: hacer papeles, conseguir la residencia y empezar una nueva vida.
Siempre había algo por resolver.
Hasta que un día…
Todo estuvo listo.
Y entonces llegó el silencio.
✨ No tenía una oficina a la que ir.
👥 No tenía un equipo que liderar.
📅 No tenía reuniones.
📌 No tenía decisiones que tomar.
⏳ Solo tenía tiempo.
Y nunca imaginé que el tiempo también podía doler.
Siempre me había considerado una mujer fuerte.
Había trabajado toda mi vida.
Había sostenido proyectos, equipos y personas.
Pero, en medio de aquel silencio, descubrí que también podía romperme.
💔 Sentí miedo.
💔 Sentí incertidumbre.
💔 Y hubo momentos en los que pensé que mi luz se estaba apagando.
Lo más difícil no era no saber en qué iba a trabajar.
Lo más difícil era no saber quién era yo cuando dejaba de hacer.
🌱 Hoy miro hacia atrás y todavía no puedo decir que ya llegué.
Todavía sigo reconstruyéndome.
Todavía hay días en los que aparecen las dudas.
Pero ahora entiendo algo que en aquel momento no podía ver.
Mi hija y yo comenzamos dos viajes distintos el mismo día.
Ella aprendía a vivir sin mi presencia.
Yo aprendía a descubrir quién era lejos de todo lo conocido.
Emigrar no fue solamente cambiar de país.
También fue despedirme de la mujer que creía ser para empezar a descubrir a la mujer en la que me estaba convirtiendo.
🤍 Y aunque ninguna de las dos sabía cómo iba a terminar esta historia, las dos dimos el paso más difícil:
empezar.
Nos vemos en el próximo capítulo.
Con cariño,
Jen 🌸