26/08/2026
¿En qué momento la violencia hacia nosotras se convirtió en un espectáculo rentable?
Lo que está pasando en las redes sociales en Ecuador no son “simples bromas” ni “humor pesado”. Es la explotación comercial de la misoginia. Creadores de contenido generando miles de vistas hablando de agredir mujeres, acompañados de secciones de comentarios que funcionan como escuelas de violencia cotidiana: consejos sobre cómo golpear sin dejar marcas, burlas hacia nuestra integridad y una validación colectiva aterradora.
Como psicóloga sé bien que la violencia física nunca empieza con un golpe; empieza en el lenguaje, en el chiste que desacredita, en la naturalización del desprecio. Y mientras ellos suman seguidores y moneticen con el morbo, en el mundo real las mujeres pagamos la cuenta con nuestras vidas. En Ecuador nos están matando, nos están desapareciendo, y estos espacios digitales son la gasolina que alimenta ese fuego.
Nuestras vidas no son una métrica, ni un algoritmo, ni la herramienta para que alguien facture. Basta de disfrazar el odio de entretenimiento.