05/08/2026
Un año después, volvió para abrazar la vida que recuperó
Hace un año salió de este hospital sin imaginar que el camino más difícil apenas comenzaba. Hoy, Sandra Vera Bravo, de 51 años, regresó por voluntad propia para reencontrarse con el equipo que le devolvió una oportunidad de vivir. Lo hizo tomada de la mano de su esposo, el mismo que nunca la soltó cuando ella ya no podía recordar quién era, ni reconocer a quienes más amaba. Entre los pasillos, las sonrisas y los abrazos, las lágrimas aparecieron inevitablemente, porque volver también significa revivir aquello que el corazón sí recuerda, aunque la memoria todavía guarde silencios.
Una hemorragia cerebral cambió su vida en cuestión de horas. Mientras su familia tomaba decisiones urgentes para salvarla, ella permanecía ajena a todo. Despertó sin reconocer los rostros de sus hijos, olvidando nombres, recuerdos y parte de la mujer que había sido. Un año después todavía hay vacíos, palabras que se escapan y aprendizajes que debe reconstruir paso a paso. “Estoy como en la escuela”, dice con una sonrisa serena, convencida de que cada día representa una nueva oportunidad para seguir recuperando aquello que el accidente intentó arrebatarle.
A pesar de las limitaciones, Sandra —como prefiere que la llamen— eligió volver no para recordar el dolor, sino para agradecer. A médicos, enfermeras, auxiliares y a todos quienes la acompañaron cuando la esperanza parecía desvanecerse. Hoy camina con más seguridad, sueña con retomar sus estudios y continúa aprendiendo a vivir de nuevo, siempre acompañada por su familia. Porque algunas historias no terminan cuando una cirugía concluye; apenas comienzan cuando alguien decide levantarse, seguir adelante y regresar, un año después, para decir simplemente: “gracias”.
Ministerio de Salud Pública
Dirección Provincial de Salud de Pichincha