28/07/2026
EL PSICÓLOGO ME PXTEÓ
Ensayos desde una clínica sin anestesia
DUELO AMANTE DE ESPINAS
El otro tiene fecha de caducidad. Muerte real o simbólica, no importa, solo te queda la angustia y la soledad.
La espera jamás es recompensada. Ese quien fue, no volverá, no como fue, jamás lo es. La ilusión encriptada en el atavismo de la esperanza, solo prolonga lo inevitable, que estás solo y tu espera es inútil.
Te aferras a la rosa y al final te quedan las espinas. Te desangras de muerte, no por amor. Pierdes, no hay más, pero te albergan deseos de quietud. No es valentía, es estupidez.
Es el asco de la sublime melancolía.
Es lástima. El poeta joven y dolido sirve en la adolescencia, pero también caduca. Nadie quiere salvar a nadie.
Sufrimos porque podemos.
Te aterra la idea pueril de que nadie más podrá corresponder a tus complejos ridículos. Pero la responsabilidad es tuya si te jodes con el tiempo. Piérdelo igual ¿Qué carajo quieres hacer?
El duelo es un proceso de cinco etapas según Kübler-Ross. Pero no quieres conocimiento, te aferras a tu dolor como si mamaras de él, tu narcisismo se alimenta de ello.
Y solo esperas que algo o alguien ocupe ese hueco (ficticio, simbólico), porque solo vales cuando otro te da un valor. Por ti mismo no vales nada.
Sientes fascinación porque alguien corresponda tu sufrir con palabras vagas, sosas y vacías.
Ignoras cómo alguien llegó a tu vida y no entiendes cómo dejarla atrás. Coge toda esa basura y tírala o no lo hagas. Pero deja de manchar con tu mierdx, frente a quienes también cargan sus espinas.
Piensas en la muerte, no por amor, sino porque deje de doler. Te estas ahogando y no gritas ¿Qué mierdx quieres?
Carlos Játiva
Psicólogo