01/06/2026
Hoy es un gran día para
Vivimos en una sociedad donde se limitan cada vez más los espacios para las infancias. Las personas adultas son cada vez menos tolerantes a conductas propias de la infancia como: los juegos, la alegría, los, gritos y el llanto.
Cuestionar el adultocentrismo implica preguntarnos: qué es lo que nos molesta? Y por qué?
Frecuentemente ocurre que una persona que ha crecido escuchando frases como: "no llores" "no grites" "no hagas escándalo" "no opines" "sólo los adultos pueden opinar", entre otras. Han aprendido a reprimir sus emociones y opiniones. Y cuando se encuentra con niñas y niños que expresan libremente sus necesidades suele sentir irritabilidad ya que le recuerda a una parte de sí misma que tuvo que reprimir.
Sanar nuestra requiere sanar la forma de relacionarnos con las infancias.