09/06/2026
La respuesta no es la misma para todas las parcelas.
Según la RAIF, la evolución de la generación carpófaga de Prays oleae está siendo muy diferente según zonas y condiciones locales. Por eso, antes de tomar decisiones de control, es fundamental realizar un seguimiento específico de cada explotación.
En esta fase, el control debe basarse en la observación técnica del cultivo: capturas en trampas, presencia de huevos vivos sobre fruto, estado fenológico del olivar y nivel real de riesgo en campo.
La generación carpófaga puede afectar directamente a la cosecha, ya que el PRAYS pone la puesta en el pedúnculo de las aceitunas en formación, de ahí la importancia de realizar el tratamiento en estas fechas.
Las intervenciones fitosanitarias deben realizarse sólo cuando estén técnicamente justificadas, utilizando productos registrados y autorizados para el cultivo.
La mejor herramienta contra el PRAYS sigue siendo una buena toma de decisiones basada en datos de campo: monitorizar, valorar riesgo e intervenir sólo si procede.