20/05/2026
Muchos adolescentes aprenden a medir su valor por sus notas. Equivocarse parece un fracaso.
La hiperexigencia académica no siempre nace del deseo de aprender.�A veces nace del miedo a fracasar, a decepcionar o a no sentirse valiosos.
Por eso muchos adolescentes terminan confundiendo su identidad con su rendimiento:�“Si s**o malas notas, valgo menos.”�“Si no logro todo de 10, no soy suficiente.”
No todo se resuelve estudiando más.�A veces la solución empieza cuando el adolescente
reconoce sus logros pequeños y entiende que un mal resultado no define quién es.