27/08/2026
Os voy a contar un secreto 🤫 Soy profe de yoga y sí, también me enfado, me irrito, tengo días en los que estoy de mala leche y otros en los que no me apetece ni sacar la esterilla.
Y no pasa nada.
Porque ser profe de yoga no significa estar siempre tranquila, tener siempre paciencia o saber gestionar todo perfectamente. Detrás de una profe de yoga hay una persona, con sus emociones, sus días buenos y sus días reguleros.
Para mí el yoga no consiste en dejar de sentir enfado, tristeza, frustración o nervios. Consiste en aprender a observarme, respirar, parar un momento y volver a mí.
Y no siempre me sale. 😂 A veces reacciono, me equivoco y después pienso: "Ana, podías haber respirado antes".
Pero también eso forma parte de mi práctica.
No quiero enseñaros una versión perfecta de mí. Quiero enseñaros la real. La que practica yoga, pero también se enfada. La que intenta vivir con más calma, pero a veces la pierde. La que sigue aprendiendo cada día.
Porque al final, el yoga no nos hace perfectos. Nos ayuda a conocernos un poquito más. 🤍
¿A vosotros también os pasa? Porque espero no ser la única 😂