12/09/2026
🇻🇪 La Madre que habló su lengua
Hoy Rafa, mi esposo, me enseñó una publicación sobre la celebración de la coronación de Nuestra Señora de Coromoto y me dijo:
—Mira, una virgen indígena que no es indígena.
Me hizo gracia.
Y mi respuesta fue casi inmediata:
—Bueno… vamos a refrescar la historia.
Porque desde niña conozco la historia de Nuestra Señora de Coromoto, patrona de Venezuela. Sin embargo, hay relatos que conocemos durante años y que, en determinado momento de nuestra vida, volvemos a escuchar de una manera diferente.
Y, esta vez, me he detenido en un aspecto que quizá antes no había contemplado con tanta profundidad.
La tradición cuenta que, hacia 1651, una mujer bellísima, con un Niño en brazos, se manifestó junto a una quebrada ante el cacique Coromoto y su esposa.
Se encontraban en .
Y aquella Mujer no les habló en castellano.
Les habló en su propia lengua.
Más tarde vendrían el encuentro con los españoles, el bautismo de parte de su pueblo y también la resistencia de Coromoto.
Esta historia se desarrolla en pleno siglo XVII, por lo que no podemos desvincularla de la colonización, de la evangelización de los pueblos originarios ni de todo lo que estos procesos significaron para quienes ya habitaban aquella tierra.
Y, aun así, hay una imagen que hoy permanece especialmente presente en mí:
María fue hacia él.
No se apareció primero ante un sacerdote.
Ni ante un gobernador.
Ni dentro de una iglesia.
La tradición la sitúa junto al agua, en territorio indígena, hablando la lengua de quienes allí vivían.
Y cuando se resistió y quiso regresar al monte, la historia cuenta que Ella volvió a buscarlo.
Hasta entrar en su bohío.
El 8 de septiembre de 1652, cuando el cacique intentó sujetarla con sus manos, la aparición desapareció.
En la palma de su mano quedó una diminuta imagen de María con Jesús.
Apenas unos centímetros.
La pequeña reliquia que todavía se conserva en Venezuela.
Quizá por eso hoy no puedo contemplar esta historia únicamente como la de «la Virgen que vino a convertir a los indígenas».
También veo el encuentro —difícil, complejo y profundamente marcado por la historia— entre dos mundos.
Veo resistencia.
Veo territorio.
Veo agua.
Veo a una Madre con un Niño en brazos.
Y veo a lo realizando algo que, para mí, encierra una enseñanza profunda:
«Antes de pedir al otro que comprenda tu lenguaje, acércate tú y habla el suyo.»
Así que sí, Rafa: una Virgen indígena que no es indígena. 😉
O quizá una advocación profundamente vinculada a los pueblos de , precisamente porque la historia comienza con Ella entrando en su territorio y hablando su lengua.
Hoy vuelvo a mirar a la Virgen de Coromoto con mis ojos de mujer adulta, venezolana, Doula y Moon Mother.
Y la historia que conocía desde niña me revela algo nuevo.
Quizá las historias sagradas también hacen eso.
Nos esperan.
Y cuando regresamos a ellas años después, somos nosotras quienes hemos cambiado. 🌿
Nuestra Señora de Coromoto, Madre y patrona de Venezuela. 🇻🇪