22/03/2026
✏️ Intervenir en la escritura ✍️ no es solo hacer que las letras sean legibles y rápidas, también es disfrutar del proceso. Por ello, es importante que los niños puedan decidir e incluso decirnos que o sobre que quieren escribir.
La idea es quitarles de la cabeza que escribir es solo para hacer tareas. Pero, al mismo tiempo, hay que enseñarle un trazo cómodo que respete la estructura de su mano, el control postural y la pinza, para evitar el cansancio.
Cuando intervenimos en la escritura, también es clave bajar los niveles de alerta para no saturar ni generar malas experiencias. Una buena opción, es darle a su cuerpo lo que necesita, que muchas veces son estímulos propioceptivos, táctiles y vestibulares.
Llevar a cabo la escritura de manera vertical, es decir, en una pizarra, ventana, espejo, pared, etc., nos ayuda a favorecer la extensión del cuerpo, cuello y cabeza. Por consiguiente, su control postural y el funcionamiento de sistemas como el vestibular y propioceptivo. Esto facilita que luego los niños puedan realizar la copia en clase de pizarra a cuaderno, manteniendo esa extensión sin cansarse.
Además, no hay que olvidar que el dibujo forma parte de la escritura y es un gran motivador para muchos niños. Combinar ambas cosas (por ejemplo, en formato tipo cómic o dibujar sobre lo que hemos escrito) puede ayudar a reducir la frustración, el estrés y, a la vez, aumentar la motivación.
También ayuda mucho, tanto a la legibilidad como a la motivación, hacer partícipe a los niños en el proceso de corrección. Es decir, ser objetivos (por ejemplo: “¿no crees que esta letra podría parecerse más a esta otra?”) y que sean ellos quienes se auto-
corrijan con pautas clave que puedan repetir por sí misma en cualquier contexto hasta el punto de llegar a integrarlas en su rutina.