20/10/2026
¿CÓMO TE PUEDEN EXIGIR HABILIDADES QUE NADIE TE HA ENSEÑADO A DESARROLLAR?
Llevo tiempo reflexionando sobre una contradicción que, como psicóloga, me preocupa.
Los servicios públicos destinan recursos a formaciones que responden a las demandas del mercado laboral: inteligencia artificial, estética, masajes, albañilería, monitor deportivo, atención a personas dependientes, climatización, contabilidad, servicios turísticos, etc… Todas tienen su valor, pero ¿dónde quedan las formaciones para aprender a gestionar nuestras emociones, trabajar en equipo, resolver conflictos, mantener la motivación, desarrollar nuestro potencial o llegar a acuerdos desde el diálogo y el respeto?
Hablamos constantemente de salud mental, inteligencia emocional y bienestar laboral, pero...¿dónde están las oportunidades para aprender todo esto? ¿Quién nos enseña a comunicarnos, a gestionar nuestras diferencias, a poner límites o a construir relaciones laborales saludables?
Después exigimos iniciativa, compromiso, capacidad de adaptación y habilidades sociales. Y cuando alguien tiene dificultades, lo responsabilizamos individualmente, lo sancionamos o prescindimos de él, sin detenernos a pensar que quizá nunca tuvo la oportunidad de aprender aquello que le estamos exigiendo.
Y ello me hace pensar: ¿seguimos sosteniendo modelos laborales que necesitan personas capaces de pensar, cooperar y ser autónomas, pero que continúan funcionando desde la imposición, la obediencia y el castigo?
No se trata de afirmar que exista una intención deliberada, sino de cuestionar qué estructuras perpetuamos cuando apenas invertimos en enseñar a las personas a relacionarse, gestionar sus emociones y resolver conflictos.
Como psicóloga, creo que la psicología debería estar presente mucho antes de que aparezca el problema: en la prevención, en la formación y en la construcción de entornos laborales más humanos.
Porque no se puede exigir inteligencia emocional si nadie enseña a desarrollarla, ni pedir que las personas sepan resolver conflictos si nunca nos han enseñado a hacerlo
Formar para el empleo también debería significar aprender a convivir, dialogar, cooperar y crecer junto a los demás.
¿Y si empezáramos a preguntarnos no sólo qué necesitan las empresas de sus trabajadores, sino qué necesitan las personas para desarrollarse plenamente en su trabajo y poder desarrollarlo con eficiencia?