19/08/2026
Las relaciones humanas son complejas.
No todas las personas que llegan a nuestra vida están destinadas a quedarse en primera fila. Y eso no significa que sean malas personas, ni que nosotros lo seamos.
A veces, alguien estuvo muy cerca y, con el tiempo, necesitamos tomar distancia.
Otras veces, una persona puede seguir formando parte de nuestra vida, pero desde un lugar diferente.
Porque relacionarnos también implica elegir cuánto espacio ocupa cada persona en nuestra vida.
Hay personas que queremos tener muy cerca.
Otras, un poco más lejos.
Algunas forman parte de una etapa y después dejan de hacerlo.
Y también existen personas con las que podemos mantener un vínculo, pero poniendo límites y cuidando la distancia.
Aceptar esto no siempre es fácil.
Nos enseñaron que alejarse significa romper, abandonar o dejar de querer.
Pero no siempre es así.
Poner distancia también puede ser una forma de cuidarnos.
No tenemos que colocar a todo el mundo en primera fila. Y tampoco tenemos que sentirnos culpables por cambiar de lugar a alguien cuando nuestras circunstancias, nuestras necesidades o nuestros límites han cambiado.
Las relaciones sanas no siempre consisten en mantener a las personas cerca.
A veces consisten en encontrar la distancia adecuada para poder seguir relacionándonos sin dejar de cuidarnos a nosotros mismos. 💗