17/06/2026
Me gustaría hacer una reflexión...
Estamos asistiendo a una época complicada, en la que dos de los pilares fundamentales en los que se sostiene la sociedad de una nación se tambalean. La crisis ha venido para asolar nuestra sanidad y educación públicas y no haré distinción entre grupos políticos o ideologías, ni es ese el enfoque del discurso, porque todos son responsables de esta debacle... incluidos nosotros, los ciudadanos de a pie...
Los médicos y profesores no pueden más y a la vuelta del verano todo apunta a que se intensificarán las huelgas y habrá aún más consecuencias negativas para pacientes y alumnos.
Si nuestros médicos no tienen derecho al descanso (por propia seguridad del paciente y salud del profesional)...si no hay acceso a condiciones dignas...no se les reconoce el tiempo trabajado para la jubilación (pero si para el pago del IRPF)...si la norma es la precariedad laboral, los contratos temporales de meses, semanas, incluso días...si no pueden negociar sus condiciones laborales como cualquier trabajador...si ya no nos sorprende leer en las noticias que un médico residente se ha quitado la vida porque no podía más con la presión...
Si a los profesores se les roba la autoridad y la ejemplaridad...no se les protege de amenazas, agresiones y no se les concede la potestad a la hora de decidir qué alumnos deben o no superar con éxito el curso escolar...si no pueden elegir destino tras años de haber superado una oposición...si el miedo, la falta de respaldo o el agotamiento se hacen cada día más patentes y las bajas laborales por ansiedad se triplican...
Si a dos de las profesiones más bonitas y necesarias para el futuro del país se le roba la mayor de sus esencias, que es la de servir de manera vocacional a la sociedad, engañando y pagando con falsedad, manipulación e ignorando sus necesidades desde los estamentos superiores...¿que es lo que queda?
Hago una llamada a la consciencia y a la conciencia social...ojalá no sea demasiado tarde para mejorar el futuro de los que vendrán...
Carlos Cadaval Gallardo