18/08/2026
Los peligros ocultos del estrés crónico
El estrés crónico se ha normalizado en el día a día, aunque puede afectar de forma silenciosa a la salud física y mental. Mantiene al organismo en un estado de hiperactivación neuroendocrina e inflamación, alterando sistemas como el inmunitario, endocrino, metabólico y neuronal.
Los estresores externos incluyen la exposición a contaminantes del aire, compuestos tóxicos, metales como mercurio, plomo y cadmio, campos electromagnéticos y la alteración de los ritmos circadianos por la luz azul (pantallas como la del móvil o TV). Estos factores pueden favorecer el estrés oxidativo, afectar la función mitocondrial, el sueño, el metabolismo y la regulación hormonal.
También existen estresores internos, como la disbiosis intestinal, la resistencia a la insulina, las deficiencias nutricionales, el ejercicio intenso sin recuperación suficiente y la exposición prolongada al frío o al calor extremos. Estos desequilibrios pueden aumentar la inflamación, alterar la producción de energía, comprometer la reparación celular y afectar al sistema inmunitario.
A nivel psicológico, emociones como la inseguridad, el miedo, la ira, la culpa y el nerviosismo pueden mantener activado el eje HPA y elevar de forma sostenida el cortisol. Esta situación puede dificultar el descanso y la recuperación, afectar a la memoria, la regulación emocional, la inmunidad, la salud cardiovascular y la función hormonal.
Prestar atención a las fuentes de estrés externas, internas y psicológicas puede ayudar a comprender mejor su impacto acumulativo sobre el organismo y la salud.
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