31/07/2026
Hoy en sesión me ha comentado que se cumplían 615 días desde la última raya de cocaina.
Su discurso ha cambiado mucho durante estos días. Hoy estaba sereno, firme, absoluto dueño de su momento.
“Supongo que la co***na nunca fue mi problema. Mi problema era que, cuando la tomaba, dejaba de sentir y eso pensaba que era paz.
La coca me quitaba el miedo, la inseguridad… hasta el cansancio. Cuando tomaba no tenía la sensación de no ser suficiente. La puñetera me vendía una versión de mí que yo quería desesperadamente ser.
El problema es que siempre cobraba la deuda después. Joder cómo se la cobraba.
Cada raya me devolvía un poco más vacío. Dormía peor. Mentía más. Me alejaba de todos los que quería y me querían. Empecé a necesitar consumir más para estar bien, luego más para aparentar “estar normal” y, al final, simplemente para seguir sin saber dónde estaba ni cómo estaba.
Un día me desperté tras más de dos días en la cama, no recordaba nada. Sudado, entre vómitos y con ganas de volver a consumir. Consumía para no sentir el desastre que había dejado el consumo anterior. Ya no era yo quien decidía… no era yo.
La co***na nunca me regaló nada. Era mi banco, solo me adelantaba cosas que luego me cobraba con intereses, muchos intereses. El precio fue arruinar mi vida.”