13/04/2021
Katharina Schroth vivía en Dresde Alemania en el primer siglo XX, le diagnosticaron escoliosis, una enfermedad de la espalda que no tiene cura, muchos de los niños que la padecían en casos graves como Schroth podían esperar pasar la vida obligados a dormir o de Caminando en sillas de ruedas.
Sin embargo, Katharina había señalado que los pulmones se inflan y se expandían como globos y si hubiera logrado expandirlos tal vez también podría expandir a su estructura esquelética y enderezar la columna.
A los 16 años comenzó entonces a entrenar en una práctica llamada ′′ respiración ortopédica ′′ dedicándonos durante 5 años, finalmente había curado eficazmente su ′′ incurable ′′ escoliosis: se había enderezado la columna vertebral a golpes de respiración (! ).
Así comenzó a enseñar el poder de la respiración a algunas enfermas de escoliosis, muchas estaban tan engojadas y torcidas que no podían caminar y ni siquiera mirar hacia arriba, las costillas y los pedos deformes hacían difícil respirar y las llevaban a menudo a sufrir problemas respiradores, cansancio y trastornos cardíacos.
En pocas semanas, las torcidas hechas se enderezaban, mujeres que habían sido obligadas a dormir en condiciones desesperadas por fin comenzaban a caminar nuevamente.
Schroth pasó los siguientes 60 años difundiendo sus técnicas en los hospitales de toda Alemania y en el extranjero, hasta que el gobierno alemán le asignó la cruz federal al mérito por sus contribuciones a la medicina, aunque no era médico ni entrenadora profesional .
Fuente Elena Costanzo