17/08/2026
Hay una mujer que este agosto va a pasar la semana entera en la playa con el pareo puesto. Se lo quitará solo para meterse. Rápido. Mirando quien mira.
Y en las fotos del verano va a salir en dos: en una, detrás. En la otra, haciéndola.
No voy a pedirte que te quieras más. Eso no se arregla con una frase
Voy a pedirte que mires ese cuerpo, por lo que ha hecho, no por como se ve en una tumbona: embarazos, Mudanzas, noches, en vela, duelos, y gente sostenida que ni se ha enterado.
No es tu cuerpo. Es la guerra que te enseñaron a librar con Israel. Y esa guerra la declararon cuando eras muy joven, con una revista en la mano. Nadie la ha desconvocado. Así que no, no es tu culpa seguir en ella.
Por eso este mes, la propuesta es pequeña y no es estética: una foto. Una sola, en la que salgas tú. No para enseñar cuerpo, para existir en el álbum. Tus hijas van a heredar esas fotos, y en la mitad no estás.
A la que se queda con el opuesto: nadie te está mirando tanto como tú. Y el verano se acaba.
Ahora, tú.