11/08/2021
Diario de viaje II
La no me olvides de bosque, es una planta erguida, vivaz y azul brillante (mi favorito). Crece en praderas elevadas y así en las alturas hace honor a su nombre buscando quedar atrapada en nuestras retinas.
En relación o no con lo dicho, hace poco leí que “la memoria es un animal que cambia de forma” una entidad altamente creativa que habita el mismo espacio cerebral que la imaginación. Para mí, los recuerdos son el inventario de mi alma, me declaro fetichista de recuerdos y nostalgias. Desde los domingos de feria de las pulgas hasta las fotografías y los escritos, todas, maneras con las que busco atrapar como nubes en mano esa vida que viví o que quizás inventé.
Hoy, limpiamos los recuerdos del desván de Elvira y por supuesto encontramos tesoros; una taza que le regaló su primer novio al cual ella dejó a un mes de casarse, los boletines (algunos sobre Chile) contra la censura en tiempos negros y el cochesito de su infancia.
Memoria,
fantasma real o inventado,
me da igual,
te honro.
Testimonio visual bellísimo de
Todo sucediendo en la casa de Elvira.