01/07/2026
Hace poco leí una frase que decía que, cuando te conviertes en mamá, ya no solo te duelen tus hijos.
También te duelen los hijos de las otras mamás.
Y desde que vi lo que está pasando en Venezuela no puedo dejar de llorar… No puedo dejar de pensar en esos niños.
En los que hoy no saben dónde está su mamá.
En las mamás que siguen buscando desesperadamente a sus hijos.
En las familias que, de un momento a otro, quedaron completamente rotas.
Y no puedo evitar pensar también en todos esos niños que, en medio del caos, quedan especialmente vulnerables. Porque, seamos honestos, cuando un niño pierde la protección de su familia, el miedo no termina con el terremoto. Empiezan otros riesgos que ninguna infancia debería conocer jamás.
Hay días en los que me gustaría tener el poder de teletransportarme.
Ir allá, abrazar a cada mamá, cargar a cada niño.
Hacer aunque fuera una diferencia pequeña para alguien.
Y me desespera sentir que lo poco que puedo hacer desde aquí es tan insuficiente ante una tragedia tan inmensa, que a veces incluso me hace sentir culpable.
No tengo respuestas.
Solo tengo un corazón de mamá que hoy está completamente roto por otras mamás.
Si eres de Venezuela, o tienes familia allá, quiero que sepas que hoy estoy pensando en ustedes.
Con todo mi corazón ♥️
Y deseo profundamente que, de alguna manera, puedan sentir el abrazo inmenso que tantas personas les estamos enviando desde la distancia. 🤍
NO ESTÁN SOLOS 🤍