28/08/2026
Las vacaciones son una oportunidad para descansar, jugar y compartir más tiempo en familia. Pero pasar de una agenda escolar organizada a unos días sin horarios puede generar desorientación, irritabilidad o aburrimiento en algunos niños.
No se trata de reproducir la rutina del colegio, sino de conservar algunos puntos de referencia:
• Mantener horarios razonablemente estables para levantarse, comer y acostarse.
• Anticipar los planes del día y avisar con tiempo cuando haya cambios.
• Reservar momentos para el juego libre, sin llenar toda la jornada de actividades.
• Favorecer el movimiento, el juego al aire libre y el contacto con otros niños. La actividad física también contribuye al bienestar emocional, la autoestima y la socialización.
• Acordar límites claros para las pantallas y evitar que sustituyan el sueño, las comidas, el ejercicio o el tiempo compartido.
• Dedicar cada día un momento a escuchar cómo se sienten, sin minimizar el aburrimiento, el enfado o la tristeza.
• Permitir cierta flexibilidad: también necesitan descansar, improvisar y no hacer nada.
Una rutina emocionalmente sana no significa tener cada hora planificada. Significa ofrecer un marco previsible, afectuoso y flexible en el que los niños sepan qué esperar y tengan espacio para expresar lo que necesitan.
Si los cambios emocionales son intensos, se mantienen en el tiempo o interfieren de forma significativa en el sueño, la alimentación o la vida familiar, conviene consultarlo con el pediatra o con un profesional especializado.