03/06/2026
Algunas personas mantienen niveles elevados de colesterol incluso siguiendo una alimentación equilibrada y un estilo de vida saludable. En muchos casos, la explicación puede encontrarse en la genética.
Variantes en genes como APOE, FADS o PPARγ pueden influir en cómo el organismo transporta, metaboliza y utiliza las grasas. Esto puede afectar la respuesta frente a grasas saturadas, omega-3, carbohidratos o incluso al ejercicio físico.
La genética también puede condicionar:
• La tendencia a acumular colesterol LDL.
• La capacidad para metabolizar determinadas grasas.
• La respuesta individual a la dieta y a la actividad física.
• El riesgo cardiovascular asociado a inflamación y estrés oxidativo.
• La predisposición a alteraciones metabólicas aunque existan hábitos saludables.
Por eso, dos personas con la misma alimentación pueden obtener resultados completamente diferentes en sus analíticas.
Comprender la base genética permite avanzar hacia una prevención más personalizada, ayudando a adaptar estrategias nutricionales y hábitos de vida según las necesidades reales de cada organismo.
📌 La genética no sustituye a los hábitos saludables, pero sí puede explicar por qué algunas personas necesitan un enfoque más individualizado para cuidar su salud cardiovascular.