31/07/2026
Hace cinco años recibí una noticia que me cambió la vida para siempre: cáncer de mama con metástasis en ganglios.
Recuerdo aquella época como si fuera ayer. Era plena pandemia. Sonreía en las fotos y en los vídeos, pero por dentro estaba aterrada. Ni siquiera sabíamos si después de la operación habría una cama disponible, todas ocupada a por personas con Covid.
A pesar de todo, me sentí afortunada. Estaba en muy buenas manos y dentro de la gravedad, podía sanar.
Mi oncólogo me dijo: “ahora empiezas un proceso largo y duro. La buena noticia es que lo tenías ya no lo tienes, lo que vamos a hacer es preventivo”
Durante el proceso surgieron complicaciones. Se me infectó el catéter y la infección pasó a la sangre. Volví a ingresar. Después vinieron 15 sesiones de quimioterapia, 15 de radioterapia, un año de inmunoterapia y cuatro años de inhibidores hormonales.
Dolores, fatiga, pérdida de memoria… y una mezcla de miedo y optimismo difícil de explicar.
Cuando miro atrás no sé cómo conseguí atravesar todo aquello. No fue sin miedo. No fue sin ansiedad. Y no voy a negar que, a veces, ese miedo todavía vuelve.
Pero también miro atrás y veo a mi familia, a mis amigos y a todas las personas que estuvieron a mi lado. Mis padres, mi hermano… Ellos hicieron que el camino fuera mucho más llevadero.
Y también a vosotras. Las que lleváis aquí desde hace años me vistéis entrenar CrossFit sin pelo y sacar adelante este proyecto que nació de mi propia menopausia precoz, con la ilusión de ayudar a mujeres que, como yo, necesitaban respuestas. Hoy ya somos un equipo y tenemos el privilegio de acompañar a miles de mujeres.
Cinco años después sigo aquí. Sigo cuidándome, mejorando mi metabolismo (que este invierno me ha dado la lata) y disfrutando de una vida que hoy valoro más que nunca.
Gracias por formar parte de este camino. Gracias a todas las personas y equipos que en algún momento u otro me habéis apoyado 🤍