18/06/2026
Ayer participé en un festival de baile.
Y aunque pueda parecer algo sencillo, para mí tiene un significado muy especial.
Hace tres años comenzaron mis problemas serios de rodilla. Aun con dolor seguía jugando a pádel, porque era una de mis grandes pasiones. También bailaba, hacía pilates, yoga y nadaba. El movimiento formaba parte de mi vida.
Pero llegó un momento en que ya no pude seguir.
Tuve que dejar el pádel, dejar el baile, reducir muchísimo la actividad física y renunciar a una de mis principales formas de liberar estrés, despejar la mente y sentirme bien.
Hace dos años me pusieron una prótesis de rodilla. Después vinieron la recuperación, la paciencia, los días buenos, los días difíciles y los kilos de más.
Por eso estas fotos significan mucho más de lo que parece.
No son unas fotos bailando.
Son el reflejo de una pequeña gran victoria personal.
Y también son el reflejo de algo muy importante: encontrarte con personas que creen en ti cuando tú todavía estás recuperando la confianza.
Quiero agradecer especialmente a nuestra profesora IRENE DE David Lloyd , que no solo nos enseña a bailar. Nos anima, nos comprende, nos acompaña y consigue sacar lo mejor de cada uno. Fue ella quien me animó a participar en este festival cuando yo no estaba nada segura de hacerlo.
Gracias a ella no me perdí ni una sola clase.
Ayer no celebré una coreografía.
Celebré volver a confiar en mi cuerpo.
Celebré volver a disfrutar del movimiento.
Celebré recuperar una parte de mí que echaba muchísimo de menos.
Porque a veces la vida no consiste en volver a ser quien eras.
Consiste en descubrir que todavía puedes seguir creciendo, disfrutando y emocionándote de formas nuevas.
Y eso, sinceramente, vale más que cualquier aplauso.
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