23/06/2026
He perdido la cuenta de las veces que se ha repetido esta secuencia:
Alguien llega a mi cuenta de Instagram, resuena profundamente con un post, se apunta a los Círculos Somáticos o le llega la oportunidad de agendar una sesión 1:1. Llegan con ganas, con un deseo genuino de estar mejor, de aliviar ese dolor crónico, esa ansiedad o ese síntoma que les agota la vida.
Y al poco tiempo, a veces tras la primera sesión o tras pocos meses desaparecen. Ghosting terapéutico. Silencio.
En otro momento de mi vida eso me habría hecho dudar de mi trabajo. Hoy no porque sé exactamente lo que pasa: se han asomado al abismo de lo que realmente significa el trabajo somático informado en trauma, y su sistema ha echado el freno de mano.
Y quiero decirlo abiertamente: en mí hay una profunda comprensión.
El trabajo somático es hermoso, pero no es un camino de rosas ni una píldora mágica. Cuando entras aquí, la realidad te golpea en la cara. Te das cuenta de que para sanar el cuerpo, primero hay que habitarlo, y habitarlo significa sentir la rabia reprimida, el terror antiguo y el dolor que llevas años anestesiando con la mente o con el síntoma.
Te das cuenta de algo todavía más difícil: que toca asumir la autorresponsabilidad. Toca dejar de culpar al exterior, al médico, al pasado o a tu entorno, y mirar dentro.
Toca soltar esa identidad de "víctima" o de "enfermo" que, aunque dolorosa, te daba un lugar seguro y conocido en el mundo.
Cuando un consultante desaparece, sé que no es por pereza o por falta de compromiso. Es su instinto de supervivencia. Es su sistema nervioso gritando: «Peligro! Si soltamos esta armadura, si sentimos esto, nos vamos a desintegrar». Desaparecer es la única forma que sus cuerpos conocen en ese momento para protegerse de una verdad para la que aún no están listos.
El trabajo somático es un acto de valentía revolucionario, pero requiere su propio tiempo. A veces, el momento ideal no es hoy. A veces, el sistema necesita dar tres pasos atrás antes de dar uno hacia adelante.
A todos los que llegaron, lo intentaron y necesitaron marcharse: os honro.
Vuestros sistemas hicieron lo que mejor saben hacer: protegeros.
El Camino del Cuerpo ✨