06/05/2026
Cuando repetimos narrativas y metáforas, sin cuerpo de nuestra experiencia, condenamos un contacto que puede desintir de lo que la mayoría ha nombrado. No me canso de escuchar en la "jerga terapéutica" como el desierto es el locus del vaciaje, el manoseado "vacío fértil" que de tantas veces invadido por el uso capitalista de un mercado de conciencia hemos desgastado su símbolo, su significado, su pureza y su simiente oscura
Como amada y amante del desierto, Akal N Tifila, como corazón que cuida y recibe su geografía íntima y comprende desde el aullido del viento, la sal de la arena, el fuego en nuestra piel~frontera, el velo de estrellas que no es vacío lo que nos propone ni ofrenda sinó agua y alimento para un esqueleto que nadie ve porqué no tiene nombre, no tiene imagen, no tiene espejo...
Al desierto llegué por un amor que no empezó en esta vida. Y en ese amor me reencuentro en silencio cada vez que regreso a Él. La Tierra me devuelve un pulso que reconozco en mis entrañas y me destapa la raíz África y la deja al descubierto para qué no se me olvide de dónde vengo y en dónde SOMOS UNIÓN
ⵜⴰⵏⵎⵎⵉⵔⵜ
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Patricia