09/10/2026
“El mundo entero es un escenario, y todos los hombres y mujeres, simplemente actores.” — William Shakespeare
A lo largo de nuestra vida interpretamos muchos papeles.
Somos hijos, madres, parejas, profesionales, amigos…
Pero también aprendemos otros personajes que nadie nos asignó oficialmente:
La que siempre puede con todo.
El que hace reír para que nadie note que está mal.
La que nunca se enfada.
El que necesita tenerlo todo bajo control.
La que cuida de todos antes que de sí misma.
Algunos papeles los elegimos.
Otros los aprendimos porque, en algún momento, nos ayudaron a sentirnos queridos, aceptados o protegidos.
El Teatro Terapéutico nos permite jugar precisamente con esos personajes.
Observarlos.
Exagerarlos.
Darles voz.
Cambiar la escena.
Y probar, por un momento, qué ocurre cuando actuamos de una manera diferente.
Porque quizá la pregunta no sea únicamente:
¿Qué papel estoy representando?
Sino algo mucho más interesante:
¿Quién soy cuando dejo de interpretarlo?