06/06/2026
¿Cuántas veces te has visto abrumada por la ansiedad, la culpa o incluso la vergüenza de sentir que tú eres el problema?
Este es uno de los patrones más comunes que veo en las mujeres con las que trabajo: el dedo acusador siempre va primero hacia ellas, antes de preguntarse honestamente… ¿y si no estoy pidiendo demasiado, sino que se lo estoy pidiendo a la persona incorrecta?
Porque con la persona correcta, tal vez ni siquiera tendrías que llamarle “pedir demasiado”. Una persona emocionalmente madura y presente no necesita que le expliques por qué el vínculo necesita lo que necesita. Simplemente lo entiende, y muchas veces lo entrega.
El problema es que te has acostumbrado a sentir que tú eres el problema. Y eso no es casualidad: viene de un patrón profundo de no sentirte merecedora de elegir personas con quienes puedas sentirte segura, sostenida y vista de verdad.
Así que la próxima vez que tus necesidades no sean validadas y quieras volver a señalarte a ti misma, detente y pregúntate:
¿Realmente estoy pidiendo demasiado… o simplemente se lo estoy pidiendo a quien no puede dármelo? ¿Qué pasaría si dejara de reducirme y empezara a buscar donde lo que necesito pueda ser honrado? ¿Estoy eligiendo vínculos donde me siento segura, o vínculos donde me siento necesaria?
Lo que necesitas es completamente válido. Siempre lo ha sido.
Con amor, Ana 🤍