05/05/2026
Hay cosas que repetimos sin entender muy bien por qué.
Reacciones que nos sorprenden.
Patrones que aparecen en todas nuestras relaciones.
Miedos que no terminan de irse.
Muchas veces, la raíz está en lo que yo llamo las heridas del alma.
Son marcas emocionales que se forman en la infancia (muchas veces sin que haya habido nada "dramático") y que desde entonces actúan como un filtro invisible a través del cual interpretamos el mundo, nos relacionamos y nos hablamos a nosotras mismas.
Se identifican cinco: el abandono, el rechazo, la traición, la humillación y la injusticia.
Cada una tiene su manera de manifestarse. Y casi todas las tenemos, en mayor o menor medida.
Yo tengo muy presentes dos en mi propio camino: la del abandono y la del rechazo. Reconocerlas no fue fácil, pero sí fue liberador. Porque cuando sabes desde dónde estás actuando, puedes empezar a elegir diferente.
Sanar no es borrar lo que pasó.
Es integrar esa parte de ti para que deje de dirigirte desde las sombras.
Desliza y descubre cuál podría ser la tuya 👉
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