10/03/2026
Muchos hombres viven esta situación en silencio. Reconocer que el deseo ha disminuido, o que es claramente menor que el que sienten sus parejas, puede resultar incómodo, o incluso amenazante para su propia identidad. No es extraño que, en lugar de hablarlo abiertamente, algunos intenten esquivar los momentos de intimidad: quedarse más tiempo en el trabajo, llenar la agenda de planes o alargar las noches frente al televisor pueden convertirse, sin darse cuenta, en formas de evitar una situación que genera presión o incomodidad.
En el caso de que el apetito haya disminuido, al principio se culpa al estrés, el cansancio o las preocupaciones del día a día. Y a veces esas explicaciones son reales. Sin embargo, cuando el tiempo pasa y la situación se mantiene, suelen aparecer dudas en la relación. Algunas parejas pueden se preguntan si siguen siendo deseadas, si algo ha cambiado en los sentimientos o incluso si existe otra persona.
¿Cómo se trabaja esto en consulta?
Si físicamente no hay causas a las que se pueda atribuir, trabajamos en el plano psico-sexual, donde puede haber varios elementos que estén dificultando la vivencia del deseo.
Comenzamos por desechar el mito de la hiper disponibilidad masculina (no están, ni tienen por qué estar, siempre buscando el encuentro). Buscamos que se sientan libres de rechazar mantener relaciones, sin culpa. Para lograrlo, es importante diferenciar entre deseo, excitación y amor. Es decir, que el deseo puede ser causa de la excitación, o no serlo; así como la excitación puede ser causa de deseo, o no serlo. Pero ni el deseo ni la excitación son las señales de que quieres y te gusta tu pareja. Para expresar las emociones, hay otras formas.
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