30/01/2023
EL CEREBRO DE ANIA
Pues sí, nuestros hijos son expertos en crear momentos en los que pensamos: "¡tierra, trágame!"😩. Por supuesto, mi hija no quiso dañar la dignidad de la mujer, sino que, para ella, la palabra "gordita" tenía una connotación entrañable al usarla yo con cariño cuando me refiero a sus cachetes redonditos 🥰.
Y es que, ese razonamiento social que los adultos hacemos en décimas de segundos, los niños deben aprenderlo por ensayo y error, ya que implica cultura, convenciones sociales y desarrollo de la empatía, un proceso bastante complejo que necesita de base:
👉🏻 Control inhibitorio: parar mis acciones cuando el contexto lo demanda
👉🏻Anticipación: pensar lo que pasará si llevo a cabo o no una acción
👉🏻Toma de decisiones: ¿merece la pena llevar a cabo la acción o mejor me paro?
Así que fijáos qué proceso tan complejo debe desarrollarse en el cerebro de un niño para llegar al mismo razonamiento de un adulto en una situación social como esta.
Por lo tanto, paciencia, corregid su acto desde su inocencia, sin juzgar su acción, ya que el adulto que ha podido recibir el "agravio" de un niño, tiene herramientas para manejar la situación, pero un niño que se siente culpable por equivocarse en una acto que aún no es capaz de realizar correctamente porque su desarrollo no se lo permite, le generamos una inseguridad y malestar que le cuesta gestionar.
Y a vosotros, ¿os ha ocurrido algo parecido? ☺️