Matria Burgos

Matria Burgos Asesoría integral en el embarazo y la maternidad.

Además de un tratamiento personalizado de asesoramiento, organizamos talleres y cursos en torno al mundo de la crianza.

Anoche vi “Si fuera una película” y salí fascinada.Sobre el escenario había agua, plantas, objetos cotidianos y un sinfí...
01/06/2026

Anoche vi “Si fuera una película” y salí fascinada.

Sobre el escenario había agua, plantas, objetos cotidianos y un sinfín de elementos aparentemente inconexos. Con ellos, los intérpretes iban creando en directo todos los sonidos de una historia.

Sin palabras.

Solo sonidos.

Y, sin embargo, entendías perfectamente que alguien caminaba por un bosque, que algo ocurría, que entraba a una cueva, que cambiaba el ritmo de la historia o que llegaba un momento de calma.

Lo más sorprendente era que no había imágenes. La película sucedía únicamente en nuestra cabeza.

Cada sonido completaba una escena y cada espectador construía sus propias imágenes que poco a poco iban creando una película.

Mientras la veía, no podía dejar de pensar en los adolescentes.

En una época en la que casi todo llega ya procesado, editado y servido para consumir, experiencias como esta nos recuerdan que seguimos teniendo una herramienta extraordinaria: la imaginación.

Y pensé también en las familias. En lo valioso que es ofrecer espacios donde no todo está explicado, donde todavía queda lugar para interpretar, crear, imaginar y sorprenderse.

Porque la imaginación no es solo un juego de la infancia. Es una capacidad fundamental para aprender, crear, resolver problemas, empatizar y desarrollar pensamiento crítico.

Quizá una de las cosas más valiosas que podemos ofrecer a nuestros hijos no sea una respuesta más, sino una experiencia que despierte preguntas.

Una historia que no venga completamente hecha.

Un espacio para imaginar.

Anoche salí del teatro pensando precisamente en eso: que cuidar la imaginación también es una forma de cuidar el desarrollo.

Gracias a por seguir acercando propuestas que amplían la mirada y a por recordarnos que, incluso en un mundo lleno de pantallas, seguimos siendo capaces de crear mundos enteros dentro de nuestra cabeza.



Hoy he tomado un café con  Cada año viene a Burgos con sus estudiantes universitarios de educación de  para enseñarles q...
29/05/2026

Hoy he tomado un café con

Cada año viene a Burgos con sus estudiantes universitarios de educación de para enseñarles que existen otras maneras de educar, otros colegios posibles. Y siempre visitan el

Nosotras siempre intentamos sacar un rato para vernos y ponernos al día. Nos conocimos hace siete años, precisamente en este cole, y desde entonces mantenemos una relación muy bonita.

Cada vez que nos vemos emociona comprobar cómo nuestros hijos van creciendo, cómo nosotras cambiamos con ellos y cómo vamos atravesando etapas nuevas casi sin darnos cuenta.

Nos encanta hablar de las diferencias entre la educación en Estados Unidos y en España. Ver cómo sus alumnos se sorprenden de cosas que para nosotros son normales, como entrar en un colegio sin controles o identificaciones, y entender cómo cada cultura mira la infancia de una manera distinta.

Pero, sobre todo, nos gusta hablar de nosotras.

De cómo estamos.
De cómo cambian nuestras vidas año tras año.
De cómo nuestros hijos crecen, se separan un poco de nosotras y empiezan a buscar su propio camino.
Y aunque a veces eso dé vértigo, también es algo profundamente bonito.

Quizá por eso me gusta tanto que siga viniendo con sus estudiantes a conocer otros colegios, otras formas de educar y otras maneras de mirar la infancia.

Porque viajar para abrir la mirada siempre merece la pena.
A cualquier edad.




Hay decisiones en la maternidad que no son blancas o negras.Ni fáciles. Ni difíciles.Son simplemente valientes.En este a...
11/05/2026

Hay decisiones en la maternidad que no son blancas o negras.
Ni fáciles. Ni difíciles.
Son simplemente valientes.
En este acompañamiento he vivido uno de los destetes más singulares de mi recorrido profesional:
dos bebés de casi 12 meses, hermanos,
y la necesidad de destetar a uno de ellos.
Lo habitual en situaciones así suele ser pensar:
“lo más sencillo sería destetar a los dos”.
Pero esta familia eligió otro camino.
El de sostener dos procesos distintos dentro de la misma lactancia.
Y ahí empezó el verdadero reto.

Porque ese bebé que tenía que dejar el pecho seguía teniendo al lado a su hermano mamando.

Un hermano con acceso al pecho.
Un vínculo visible.
Una referencia constante.
Y para un bebé de un año, que observa, entiende y compara más de lo que a veces pensamos, eso convierte el proceso en algo especialmente complejo.

Ha sido difícil para todos.
El reto no era solo acompañar el destete,
sino ayudar a ese bebé a entender que perder el pecho no significaba perder el vínculo con su madre.
Mientras tanto, su hermano continuaba mamando con normalidad.

Durante el proceso hemos ido ajustando rutinas, creando nuevos momentos de consuelo y acompañando muy de cerca las emociones difíciles.

Pequeñas adaptaciones que, sumadas, han ido dando forma al proceso.

Ha sido un acompañamiento intenso y también nuevo para mí en esta forma tan concreta.

Porque no era solo un destete,
sino la convivencia diaria de dos realidades completamente distintas dentro de la misma familia.
Y eso me ha exigido observar mucho, ajustar continuamente y estar muy presente.

La decisión de la madre estaba clara desde el principio.
Y eso ha sido clave para sostener el proceso.
Porque cuando hay convicción, el camino puede ser complejo,
pero no se desordena.
Al final, no hemos evitado la dificultad.
La hemos atravesado.
Yo solo he acompañado el proceso.
El verdadero trabajo lo ha hecho esa familia:
una madre sosteniendo con convicción, un padre implicado en cada paso, una abuela acompañando desde el cuidado…
y un bebé aprendiendo que el vínculo podía seguir intacto incluso cuando el pecho ya no estaba.



Hoy es el Día de la Matrona.Y podría decir muchas cosas, pero sobre todo quiero decir: gracias.Gracias por estar.Por aco...
05/05/2026

Hoy es el Día de la Matrona.

Y podría decir muchas cosas, pero sobre todo quiero decir: gracias.

Gracias por estar.
Por acompañar sin invadir.
Por sostener cuando todo tiembla.
Por mirar a la mujer, no solo al proceso.
Por recordar que cada nacimiento también es un inicio emocional, no solo físico.
Para mí, sois un motor fundamental en la maternidad.
De esos que no hacen ruido, pero que lo cambian todo.
En cada encuentro, en cada palabra, en cada gesto, dejáis huella.
Y yo solo puedo sentirme profundamente agradecida por todas las que me estoy cruzando en mi camino y en mi vida.
Pero también quiero decir algo más.

Ojalá el sistema os cuidara.
Ojalá se reconociera más vuestro valor, vuestro tiempo, vuestra presencia.
Ojalá fuera más fácil llegar a ser matrona, porque hacen falta muchas más. Muchas.
Y porque cuando estáis, se nota. Y cuando no, también.
Hoy celebro vuestro trabajo.
Pero también lo reivindico.
Gracias por tanto. Siempre.





Ser madre no es un día.Tampoco es una imagen bonita ni un discurso perfecto.Ser madre es algo que no se apaga ni cuando ...
02/05/2026

Ser madre no es un día.

Tampoco es una imagen bonita ni un discurso perfecto.

Ser madre es algo que no se apaga ni cuando hay cansancio, ni cuando crecen, ni cuando ya no te necesitan de la misma manera. Cambia, se transforma… pero se queda.

No siempre es fácil, no siempre es luminoso, pero es real. Y es para siempre.

Si existen proyectos como Matria es porque existen las madres.
Porque detrás de cada historia, de cada nacimiento, de cada cuidado, hay mujeres sosteniendo.
Por eso hoy quiero dar las gracias a las madres. A todas.

Y también recordar que este día no lo viven igual todas las mujeres.
Hay quien celebra… y hay quien atraviesa este día como puede.
Por eso, más allá de todo lo que se diga hoy, quizá también sea un buen día para mirar a tu madre.
Para recordarla. Para cuidarla. Para pensarla. Para agradecerla.
Porque todos venimos de una madre. Y eso también nos une.

Feliz Día de la Madre, en todas sus formas posibles.

Me he vuelto a fijar en algo que ya empieza a ser demasiado habitual:el cambiador está en el baño de mujeres.En el de ho...
29/04/2026

Me he vuelto a fijar en algo que ya empieza a ser demasiado habitual:
el cambiador está en el baño de mujeres.

En el de hombres, casi nunca.
Y en ambos… pocas veces.

Puede parecer un detalle pequeño, pero no lo es.
Porque esto, en la práctica, significa que seguimos asumiendo que somos nosotras quienes vamos a cambiar el pañal cuando estamos fuera de casa.

Y no siempre es así.
Ni debería serlo.

Así que se me ha ocurrido algo 👇

Durante estos días, si vas a un bar o restaurante, fíjate en esto:
👉 ¿Dónde está el cambiador?
👉 ¿Solo en mujeres? ¿En ambos? ¿No hay?

Y si te apetece, cuéntamelo aquí en comentarios:
— “En (nombre del sitio) está en…”
— “Donde he estado no había cambiador”

Incluso puedes etiquetar al lugar si quieres, o no decirnos el local, pero ¿donde está el cambiador?

Vamos a hacer un pequeño “mapa real” entre todas.
Porque visibilizar también es cambiar cosas.

Te leo 👀

“No es vino, es diversión embotellada”.Este tipo de mensajes no son inocentes.Como madre y como profesional que acompaña...
07/04/2026

“No es vino, es diversión embotellada”.

Este tipo de mensajes no son inocentes.

Como madre y como profesional que acompaña a familias, me preocupa cómo seguimos asociando el alcohol con la idea de diversión. Especialmente cuando muchos jóvenes crecen con la sensación de que para pasarlo bien hay que beber.

No se trata de demonizar el vino. Forma parte de nuestra cultura y puede disfrutarse en contextos responsables.

Pero sí se trata de cuestionar el mensaje.

Porque cuando la diversión parece depender de una botella, estamos simplificando algo mucho más complejo… y normalizando una relación poco saludable con el alcohol.

Las marcas no solo venden productos. También influyen en cómo entendemos el ocio, el disfrute y los vínculos.

Y eso también es responsabilidad.

Porque la diversión no debería venir embotellada.

Canto 5 , creo que merece la pena reflexionarlo.

Ayer acompañé a una familia después de una revisión de los nueve meses.La madre me llamó casi llorando.Dudando de todo.D...
28/03/2026

Ayer acompañé a una familia después de una revisión de los nueve meses.

La madre me llamó casi llorando.
Dudando de todo.
De su forma de alimentar.
De su forma de criar.

Había salido de la consulta con miedo.

Miedo porque su bebé había bajado ligeramente de percentil.
Miedo porque come con trozos.
Miedo porque la enfermera le dijo que su leche ya no alimenta.
Miedo porque le hizo sentir que no lo estaba haciendo bien.

Fui a su casa.

Vi a un bebé sano, vital, activo.
Un bebé que no paraba de moverse, de explorar, de reír.
Un bebé que come, que gestiona los trozos, que participa.

Vi a una familia que cuida.
Que observa.
Que lo está haciendo bien.

Y entonces es inevitable decirlo:

No todo vale en nombre de la sanidad.

No todo vale cuando hablamos a una madre.
No todo vale cuando hablamos de un bebé.

Dar información desactualizada, cuestionar sin base, recomendar productos innecesarios y, sobre todo, hacerlo desde el juicio y el miedo…
no es acompañar.

Es desinformar.
Es generar inseguridad.
Es hacer daño.

La evidencia cambia.
La ciencia evoluciona.

Y nuestro trabajo debería ir de la mano de esto.

Hay diferentes maneras de introducir la alimentación.
Pero hay algo que debería ser innegociable:
el respeto y la responsabilidad al acompañar a las familias.

Porque detrás de cada recomendación hay una madre que escucha.
Y a veces, se rompe con determinadas palabras.

¿Cuántas veces has salido de una consulta dudando de algo que, en realidad, estabas haciendo bien?

Durante años hemos hablado de la “maniobra de Heimlich”.Fue el Dr. Heimlich quien, en 1974, propuso una técnica eficaz p...
22/03/2026

Durante años hemos hablado de la “maniobra de Heimlich”.

Fue el Dr. Heimlich quien, en 1974, propuso una técnica eficaz para actuar ante un atragantamiento: las compresiones abdominales.

Y sí, esa técnica sigue siendo válida y puede salvar vidas.

Pero con el tiempo, el conocimiento ha avanzado.
Hoy sabemos que no hay una única forma de actuar.
Los protocolos actuales han ampliado esa propuesta inicial:
👉 combinan golpes en la espalda y compresiones abdominales
👉 se adaptan a la edad y al cuerpo de la persona
Por eso ya no hablamos solo de “maniobra de Heimlich”,
sino de 𝙢𝙖𝙣𝙞𝙤𝙗𝙧𝙖𝙨 𝙙𝙚 𝙙𝙚𝙨𝙤𝙗𝙨𝙩𝙧𝙪𝙘𝙘𝙞𝙤́𝙣 𝙙𝙚 𝙡𝙖 𝙫𝙞́𝙖 𝙖𝙚́𝙧𝙚𝙖.
No es solo un cambio de nombre.
Es una forma más completa, más precisa y más segura de actuar.
Y aquí está lo importante:

¿Sabrías aplicar estas maniobras adaptadas a la edad de quien tienes delante?

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