30/07/2026
La fisioterapia duele, la rehabilitación duele y la terapia duele también, de forma diferente, porque es un dolor emocional, pero doler, tiene que doler.
En muchas operaciones de tipo físico, ó prácticamente en todas, sabemos y damos por hecho que habrá dolor, que tomaremos calmantes, y eso ayudará a que el proceso de recuperación vaya bien, y, progresivamente, nos sintamos mejor.
En el proceso terapéutico es similar: al principio hay dolor y sufrimiento al poner encima de la mesa nuestra historia personal. Es inevitable.
Según avanza el tratamiento, el dolor existe de forma más atenuada, y sigues conviviendo con él, aunque lo sentirás con menor intensidad, de alguna manera.
Y en el transcurso de las sesiones ese sufrimiento tan profundo con el que venías, casi no lo sientes. No es que haya desaparecido por completo, pero sí es cierto que lo has elaborado en tu terapia, lo has asumido como parte de tu historia personal y el resultado de todo eso es sentir algo de calma, no sentirte culpable de todo, no tener ganas de llorar a diario, ser capaz de volver a hacer planes con amigas… porque ese es el resultado de la terapia: ser capaz de volver a tu vida.
Llevo 25 años realizando psicoterapia con adultos y adolescentes, de forma online y presencial en Cáceres.