02/09/2019
PERSONALIZACIÓN DEL TRATAMIENTO ONCOLÓGICO
A lo largo de los años hemos ido conociendo más sobre el cáncer y de su etiopatogenia, o lo que es lo mismo, los mecanismos para su aparición y desarrollo. Esto ha llevado al mejor tratamiento de esta enfermedad.
De este modo, cuando el conocimiento sobre el cáncer era más limitado, en los siglos XVIII y XIX, el tratamiento del cáncer se centraban en técnicas quirúrgicas o de cauterización de las lesiones tumorales.
Desde la concepción del cáncer como enfermedad sistémica, con capacidad de infiltrar y diseminarse a otros tejidos distantes, a mediados del siglo XX, empezó a utilizarse lo que hoy conocemos como quimioterapia. Estos fármacos quimioterápicos se caracterizan por su capacidad citotóxica o citolítica, con la consiguiente destrucción o muerte de las células tumorales. Aunque estos fármacos tiene especial tropismo o predilección por actuar en células neoplásicas con proliferación elevada, en menor medida, también tiene la capacidad de dañar a células sanas, lo que se traducen en los efectos secundarios conocidos de estos tratamientos.
El progresivo conocimiento del cáncer ha permitido la identificación de circuitos o vías de señalización celular que favorecen el crecimiento y avance tumoral. La capacidad de actuar con fármacos en puntos concretos de estas vías (como mutaciones o amplificaciones en genes tumorales), cual arquero que hace blanco en una diana, es lo que define la terapia dirigida en cáncer.
La hormonoterapia en el cáncer de mama y próstata puede entenderse como una de las primeras terapias dirigidas en cáncer, donde receptores hormonales o puntos en vías implicadas en la producción hormonal, en tumores hormonosensibles, son excelentes “dianas” y, en la actualidad continúan siendo fundamentales en el tratamiento de estos tumores.
La investigación en cáncer ha permitido el desarrollo de nuevos fármacos que, de forma dirigida, han mejorado de manera sustancial el pronóstico de los pacientes; así, la terapia anti-Her2 en el cáncer de mama, la vía RAS en cáncer colo-rectal, la terapia BRAF en melanoma, entre otras, son, hoy en día, piedra angular a la hora de la toma de decisión terapéutica de determinados pacientes.
En la actualidad, sabemos que, aún hablando del mismo tumor, cada paciente tendrá una firma de expresión génica, “firma tumoral” concreta, con potenciales “dianas” para el tratamiento, lo que puede implicar un perfil de respuesta a tratamientos diferentes según la misma.
La secuenciación y las plataformas de expresión génica en cáncer, se han convertido en herramientas de gran utilidad que permiten al oncólogo la mejor elección y secuenciación de los tratamientos, siempre en busca de la mayor eficacia y, aunque no exenta de la misma, perfiles de toxicidad más predecibles y manejables.
Una de las nuevas terapias oncológicas incluibles en este concepto es la inmunoterapia, donde las “dianas”, son puntos de regulación o control del sistema inmunológico, que permiten la actividad anti-tumoral del sistema inmunitario.
Pero hablar de oncología personalizada es mucho más que la búsqueda del tratamiento novedoso. La personalización, etimológicamente, implica la consideración de la “persona” en toda su amplitud, lo que torna fundamental aspectos como la situación clínica, la historia de salud previa o las características psicosociales, que son imprescindibles para la mejor decisión médica. Para llegar a este objetivo, la personalización del tratamiento oncológico se inicia desde el primer contacto del médico-paciente y nace desde el respeto y la confianza mutua.
Siempre será mejor tratamiento médico el dirigido al paciente como persona, y no el exclusivamente dirigido a la enfermedad.
PEDRO SÁNCHEZ MAURIÑO
Atención Personalizada al Paciente con Cáncer
Atención Personalizada al Paciente con Cáncer
Hospital San Juan de Dios de Córdoba