30/07/2026
¿Antepondrías tu trabajo a tu hogar? ¿A tu propia familia?
Probablemente la mayoría responderíamos que no.
Por eso, la próxima vez que escuches que en una residencia "solo hacen su trabajo" o leas una noticia que desprestigie a los profesionales de los cuidados, recuerda esta historia.
El pasado 25 de julio, el incendio que afectó a Cadalso de los Vidrios nos obligó a evacuar nuestros centros.
Una treintena de profesionales de Grupo Alena —equipo directivo, auxiliares, educadores, personal médico, enfermería, limpieza, etc. — se subieron a un autobús sin saber cuándo volverían a casa.
Muchos dejaron atrás a sus parejas, a sus hijos y a sus familias. Y, aun así, eligieron quedarse al lado de las personas a las que cuidan cada día.
No porque alguien se lo exigiera.
Porque sintieron que era lo correcto.
Han sido días muy duros. Ha habido risas, compañerismo y momentos que nunca olvidaremos.
Pero también hubo lágrimas.
Lágrimas de agotamiento.
Lágrimas de impotencia.
Lágrimas de quienes llevan días sosteniendo emocionalmente a otros hasta que, por un momento, ya no pueden sostenerse a sí mismos.
Nunca olvidaré a una residente diciendo:
"Las he visto llorar... es que son humanas."
Sí.
Son humanas.
Y precisamente por eso hacen algo extraordinario.
Ayer, por fin, regresamos a casa.
Gracias de corazón al Grupo Casablanca y, especialmente, a Ignacio Fernández-Cid Plañiol, por acogernos como si fuéramos parte de su familia y demostrar que, cuando realmente importa, solo queda la solidaridad entre personas.
También quiero compartir unas palabras de Óscar Álvarez López, de la Dirección General de atención al mayor y a la dependencia:
"Traslada a ese equipo que son un ejemplo para todos. Menuda implicación y menuda profesionalidad. Con la que estaban soportando ellos personalmente, daba gusto ver el trato. Enhorabuena."
Hoy no quiero hablar solo de Grupo Alena.
Quiero hablar de las miles de personas que trabajan en residencias y centros de atención. Profesionales que, demasiadas veces, solo ocupan titulares cuando algo sale mal, pero que cada día hacen mucho más de lo que su trabajo les exige.
A nuestro equipo, solo una palabra:
Gracias.
Porque los edificios no cuidan.
Los protocolos no cuidan.
Las empresas, por sí solas, tampoco cuidan.
Quienes de verdad cuidan sois vosotros.
Vosotras y vosotros sois el verdadero motor de Grupo Alena.
Y vuestro ejemplo dignifica cada día esta profesión.
❤️ Gracias por cuidar cuando más falta hacía.