22/07/2026
El pasado fin de semana concluyó la última promoción de la Formación de Terapia Gestalt en formato de Curso de Experto con la UMU.
Los tutores son los profesores que acompañan de forma más continuada a los alumnos durante los tres años que implica la formación completa y por ello tienen el privilegio de ver la evolución de los participantes de principio a fin.
En este caso al ser la tutora, en este último módulo comprobé una vez más, la potencia de ese proceso en cada uno de ellos y ellas.
Entre muchos aspectos evolutivos en la madurez emocional y en la capacidad de escucha y análisis de los procesos internos propios y ajenos, destacaría,sobre todo, el desarrollo de la compasión y la progresiva desaparición del juicio hacia los demás y quizá lo más difícil hacia uno mismo, muy diferente a lo que a veces se confunde con autocomplacencia, porque esa ausencia de juicio no es una fórmula de egocentrismo sino una mayor ausencia de la imagen idealizada de nosotros para poder a cambio, apreciar lo realmente genuino de cada uno. Ese proceso personal del profesional permite afinar la capacidad de acompañamiento amoroso en sus dos dimensiónes, la del apoyo y la de la confrontación.
Todo eso, los aspectos más técnicos y profesionales que estoy segura que harán de ellos mejores profesionales en sus distintos ámbitos educativos, sociales, clínicos y convivenciales, sobre todo incluyendo uno de los aspectos claves de esa profesionalidad y es que disfruten de sus oficios.
Lo que más transforma y enriquece la vida de los que acompañamos, es el contagio de la propia actitud de sentido, de compromiso y de creatividad, es decir de bien hacer.
Y todo este proceso se realiza a través de una experiencia que pasa por el afecto entre los componentes del grupo tras verse desde la propia vulnerabilidad, miedos, narcisismo, en definitiva de la humanidad de cada uno. En realidad solo desde ahí, desde ese verse de veras se puede dar el encuentro del verdadero afecto.
El ColectivoLa Huertecica tiene la costumbre de que cada promoción plante un árbol, una tipuana, con lo que se va creando ya un pequeño bosque gestáltico.
María Huete