30/07/2026
Hay algo que nadie te cuenta cuando empiezas a cuidarte: a veces nos convertimos en nuestras capataces más duras.
Hemos integrado tanto la cultura del rendimiento que le exigimos la misma rigidez al yoga, a la meditación o a la terapia. Si no lo hacemos perfecto, si no somos constantes todos los días, nos juzgamos y nos castigamos.
Pero tu biología no se regula con exigencias. Se regula con alivio.
A veces, autocuidado no es hacer la práctica perfecta de 90 minutos. A veces es decidir no hacer nada, quedarte tumbada en el suelo sintiendo el peso de tu cuerpo o simplemente admitir que hoy estás agotada.
En los espacios que facilito no venimos a rendir ni a ser alumnas ejemplares: venimos a quitarnos la armadura y a descansar de la exigencia del mundo exterior.
Si sientes que ya es hora de reconectar tu cuerpo a tu ritmo y sin presiones, comenta HABITAR y vemos juntas la mejor manera para ti 🖤