03/08/2026
Son las doce de la noche.
Estás cansado. Sabes que al día siguiente tendrás que madrugar. Incluso te has prometido antes de salir de casa por la mañana que hoy cenarías y te acostarías pronto.
Pero sigues mirando el móvil, viendo la serie o acabando la película.
A este comportamiento se le denomina procrastinación de la hora de dormir: retrasar voluntariamente el momento de acostarse a pesar de saber que esa decisión tendrá consecuencias al día siguiente.
En algunos casos existe una necesidad de recuperar por la noche la sensación de libertad que no hemos tenido durante el día.
Después de horas cumpliendo obligaciones, la noche se convierte en el único espacio sin demandas, sin interrupciones y sin nadie esperando algo de nosotros.
El problema es que intentamos recuperar tiempo personal utilizando las horas que nuestro cuerpo necesita para descansar.
No todo se resuelve con fuerza de voluntad.
A veces necesitamos construir una vida de la que no tengamos que escapar justo cuando deberíamos dormir.
Y si las dificultades para dormir persisten, generan un malestar importante o interfieren en el funcionamiento diario, es recomendable consultar con un profesional.