17/07/2026
Soy Sheila, terapeuta ocupacional y este año, con motivo del Mundial, uno de mis compañeros me propuso hacer una actividad relacionada con el fútbol.
No entiendo demasiado de este deporte, pero me pareció una idea genial. Pensé que podía ser una buena excusa para motivar, conversar y compartir.
La actividad no revolucionó la residencia, ni falta que hacía.
Lo que sí consiguió fue que un señor viniera cada día a contarme los resultados. Y, además, ganaba España. Poco a poco, otras personas se acercaban, miraban el panel, preguntaban cómo iban los partidos, me corregían algún resultado cuando me equivocaba y, sin darnos cuenta, empezaban a hablar entre ellas.
Y ahí estaba el verdadero valor de la actividad.
A veces pensamos que el éxito está en hacer algo espectacular, cuando en realidad consiste en crear un motivo para acercarse, conversar, recordar, discutir y sentirse parte de algo.
La terapia ocupacional no siempre cambia el mundo, pero sí puede cambiar un momento. Y, muchas veces, un momento es más que suficiente.
Ojalá el domingo ganemos el Mundial. Celebraremos la victoria, claro.
Pero no sé si celebraremos solo un campeonato o también la confirmación de algo que aquí vemos cada día: que las cosas pequeñas son, muchas veces, las que dejan la mayor huella.