07/06/2026
𝐇𝐚𝐲 𝐜𝐚𝐧𝐬𝐚𝐧𝐜𝐢𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞 𝐧𝐨 𝐬𝐞 𝐜𝐮𝐫𝐚𝐧 𝐝𝐮𝐫𝐦𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨.
Porque no vienen del cuerpo. Vienen del alma. De meses, o años, sosteniendo demasiado.
De estar disponible para todo el mundo.
De atender responsabilidades, compromisos, expectativas.
De llegar a todo. O al menos intentarlo.
Y mientras tanto, vas dejando para después algo importante: a ti.
A veces creemos que necesitamos unas vacaciones.
Pero quizá lo que necesitamos es algo más profundo.
Un espacio sin exigencias.
Sin ruido.
Sin la sensación de que hay que aprovechar cada minuto.
Un lugar donde no tengas que producir, resolver, organizar ni cuidar de nadie.
Solo respirar.
Escuchar el silencio.
Volver a sentir tu cuerpo.
Recordar quién eres cuando no estás ocupada siendo todo para todos.
No creo que la vida necesite más velocidad.
Creo que muchas veces necesita más pausa.
Como ese espacio que se encuentra entre la inhalación y la exhalación. Una pausa que si la observas con detenimiento puedes encontrar un instante de lucidez.
Y quizá el verdadero descanso no ocurre cuando te tumbas a dormir.
Quizá ocurre cuando, por fin, dejas de sostener lo que ya pesa demasiado.
¿𝐓𝐞 𝐡𝐚𝐬 𝐬𝐞𝐧𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐚𝐬í 𝐚𝐥𝐠𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐞𝐳?
𝐋𝐀 𝐏𝐀𝐔𝐒𝐀
𝑃𝑎𝑟𝑎𝑟. 𝐸𝑠𝑐𝑢𝑐ℎ𝑎𝑟. 𝑉𝑜𝑙𝑣𝑒𝑟 𝑎 𝑡𝑖.
Reserva abierta hasta el 20 de julio
Deja un comentario y te envío la información