02/01/2023
Cuatro asesinatos machistas en España en un solo día, trece en lo que llevamos de mes. La mitad de las mujeres habían denunciado. Es absolutamente descorazonador. Esto no es producto de una casualidad, de un accidente o de mala suerte. De nada sirve aislar y castigar a un individuo que es producto de una estructura si no se ataca a esa estructura. El punitivismo, el endurecimiento de p***s, jamás será una solución porque es un estrepitoso fracaso el recorrido que lleva de un aula (o una casa) a la cárcel. La única forma de luchar contra esto es hablando de educación, una educación que desencaje el mundo del binarismo que nos aprisiona desde antes de nacer, desde el reparto desigual, en el gender reveal, del rosa al azul, del juguetes para niños y para niñas, de la afectividad, la empatía y de la masculinidad. Basta ya de no hablar de lo que nos hace llegar a ser algo. Nadie nace machista pero todos los seres humanos lo acabamos siendo. Si esto es así, se puede hacer de otra manera. Esa es nuestra esperanza. Hablemos del capitalismo, de las indignas condiciones materiales de vida para los seres humanos, hablemos de la pérdida de control, de la demostración de la potencia, de las expectativas del amor romántico. Hablemos sin la mordaza del pin parental. Basta ya de negar el mundo a los que viene. Tus hijos e hijas tienen derecho a ser mejores que tú, a ser menos machistas que nosotros. Hablemos de educación, pero también de la cultura como agente capaz de construir otros imaginarios, otras vidas posibles, habitables, hablemos de memoria como forma de hacer presente, de dialogar siempre, de comprender a los demás. Esto no va de hombres malos y mujeres buenas. El enemigo no son los hombres. El enemigo es un sistema que oprime, aniquila y mata y que tenemos que desmantelar entre todos y todas. La pregunta es: ¿Dónde están los hombres feministas? ¿Dónde están los hombres que se oponen a esto? Porque la sensación es que esto es un problema de mujeres que les afecta a ellas y que solo ellas podrán solucionarlo. No es así. Sin los hombres no se va a poder. Porque ya hay muchos hombres con miedo, frustrados, con rabia, comprobando que lo que se les prometió no se cumple, viendo cómo el suelo de su identidad se mueve aferrándose al odio para poder seguir siendo algo mediante la oposición a cualquier cambio. Porque ya les vemos indignados en una competición sin límite por ver quién sufre más pero no les vemos indignados por esta mi**da de estructura. De verdad, necesitamos a los hombres ya para cambiarlo todo de una vez por todas.